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jueves, 1 de agosto de 2013

Lac d’Isabe


Todavía en fase de deshielo, el Lac d'Isabe presenta un formidable aspecto 

28 de julio de 2013,

   No tenía el placer de conocer este lago al otro lado de la frontera, pero su descubrimiento ha sido una sorpresa.

   Quizás el tardío deshielo y las cascadas que se precipitaban por las escarpadas paredes que encierran la cubeta le daban un aspecto primigenio, o las lenguas de nieve  parcialmente sumergidas en las cristalinas aguas potenciaban el hipnótico color turquesa de sus orillas, o simplemente eran las nubes que no acababan de levantar y flotaban por doquier creando un halo misterioso. El caso es que al doblar el último recodo y encontrar de sopetón este rincón de postal nos ha dejado un grato recuerdo, más aun por ser inesperado.

   Esa mañana cruzábamos temprano el Portalet y bajábamos por el Valle d’Ossau envueltos en una densa niebla. Atravesamos Gabas, pueblo afamado por sus quesos, y continuamos unos cinco kilómetros carretera abajo.

   Vamos atentos para coger un desvío a mano izquierda que indica “Pont de Bitet”. Una pista en regular estado asciende casi un par de kilómetros por el bosque hasta el mencionado puente. A partir de allí la circulación con vehículos está prohibida. Hay anchura para aparcar varios coches (cota 950 m.).

  Junto al aparcamiento, sin cruzar el puente, subimos caminando por una pista que se interna en el hayedo.  A nuestra derecha oiremos las aguas que bajan alegres por las “Gorges de Bitet” formando tumultuosas cascadas. Al otro lado del río el coche de un pastor sube renqueante por la pista por donde luego regresaremos.

   En menos de quince minutos nos topamos con una gruesa tubería verde (1.045 m.). Aquí la senda se vuelve confusa pues el tramo más marcado cruza bajo el conducto y se aleja en la dirección opuesta. Nosotros tenemos que proseguir siempre por las cercanías del barranco de Bitet, por su margen orográfica derecha.

   La vegetación ha invadido parte del sendero. Seguimos rastros difusos. Algún árbol caído nos hace dudar de si el sendero estará practicable. Justo entonces alcanzamos un amplio barranco barrido por restos de aludes, lo que denota la crudeza de este último invierno. Todavía se conserva un puente de nieve donde asoma un amasijo de ramas y troncos retorcidos.

   Cruzamos el barranco. Por el otro lado la senda parece por fin mejorar aunque por contra encontraremos el bosque literalmente inundado. Numerosos arroyos y escorrentías bajan culebreando entre las hayas y cortando el sendero. Tendremos que ir buscando los mejores pasos para no terminar con los pies calados. Es incomodo caminar así pero el bosque presenta un atractivo aspecto salvaje.

  Los hitos nos acercan a un punto donde podemos cruzar el barranco de Bitet para enlazar con la pista rodada. Hemos avanzado despacio pero no nos arrepentimos en absoluto de haber escogido la entretenida senda. Enseguida alcanzamos un ensanche donde la pista finaliza. El pastor ha aparcado bajo una frondosa haya. Aquí tendremos que volver a cruzar el río, al lado de una pequeña presa que veremos a mano derecha

   La senda se interna de nuevo en el hayedo y comienza a ganar altura sin permitirnos descansos. Tras un buen rato caminando comenzamos a escuchar el rumor de la “Cascada de Isabe”. Pronto la vislumbraremos entre los árboles unos 200 metros a nuestra derecha.

  Un gran caudal procedente precisamente del Lac d’Isabe se desploma desde varias decenas de metros. Es entonces cuando comenzamos a encontrar árboles caídos. Un caos de troncos y ramas ha sepultado la senda y nos obliga a saltar, agacharnos e incluso arrastrarnos para conseguir pasar. Es fácil perder la trazada en estas condiciones. De hecho, durante el descenso encontramos a algunos senderistas extraviados por no haber podido dar con la senda entre este revoltijo.

   Afortunadamente en la parte más caótica alguien había colocado unas cintas rojas que ayudaban a seguir el camino correcto.

  Tras poner a prueba nuestra elasticidad y contorsionar nuestros cuerpos hasta límites peligrosos desembocaremos minutos más tarde en el lindero del bosque (cota 1500 aprox.).

   Una empinada pedrera sube hacia unos neveros que se ven muy altos. Elena se asusta creyendo que hay que subir por ahí, pero la senda va por la derecha del pedregal, por terreno empinado pero mucho más amable.

   El camino ofrece buenas vistas de la cascada a nuestra derecha. En la parte más alta salvaremos un pequeño resalte rocoso antes de salir a un rellano repleto de rododendros. Doblaremos seguidamente una loma y de golpe nos encontraremos el lago, justo donde nace el torrente de desagüe que alimenta la cascada.

  El paraje es precioso como ya he comentado al principio. Una profunda cubeta rodeada de grandes paredes encierra las azuladas aguas mientras recibe el aporte de espumosas cascadas que se precipitan pausadas y amortiguadas, casi silenciosas. Una generosa capa de nieve cubre el centro del lago y los empinados barrancos se alivian de los últimos neveros que se funden lenta e inexorablemente al contacto con el agua.

  Estaremos un buen rato en la orilla, comiendo, escuchando el rumor de las cascadas y deleitándonos con las vistas. Todavía ascenderemos un poco más para tener una perspectiva más aérea. He de reconocer que llevaba idea de subir el Pico Sesques, que se alza por encima del lago, pero las nubes y los enormes neveros que se adivinan en las alturas me hacen desistir, ni siquiera llevo crampones. O quizás sea solo una excusa, hoy me siento satisfecho de haber subido hasta aquí, no necesito el aliciente de una cima.

  • Desnivel + acumulado: 946 m
  • Horario total: 5,5 h. 
  • Distancia recorrida: 10,7 km.


El barranco "Gorges de Bitet" forma refrescantes cascadas por el hayedo


Más adelante el hayedo se encuentra inundado


Las copiosas lluvias y el aporte del deshielo se notan durante el recorrido


Subiendo por el hayedo, cerca de la Cascada de Isabe


Cerca del Lago. Rellano repleto de rododendros


Al doblar la loma nos encontramos de golpe con el Lac d'Isabe


Estaremos un buen rato en este rincón comiendo y disfrutando del paisaje


Más tarde ganaremos algo de altura para contemplar el lago desde otra perspectiva


Gran espectáculo de agua, nieve y vegetación


Regresando cruzamos de nuevo por el rellano


Nos queda un buen descenso hasta alcanzar de nuevo el bosque


Track del recorrido



4 comentarios:

Pirene dijo...

¡PERO QUE COSA MÁS GUAPA POR DIOS! tengo que ir si o sí, a ver a quién lío...

Fíjate que el barranco lo hice hace tiempo y ahora recuerdo que dijimos que volveríamos por lo bonito del entorno. Total, que no volvimos. Habrá que hacerlo pues.

Saludicos y buen finde que ya empieza!

David Naval dijo...

Hola Pirene, espero que el lugar no te decepcione. Es que con aquellos árboles que cortaban el camino, el agua a raudales, la nieve, ese ambientillo brumoso y siendo una zona totalmente desconocida a nosotros nos cautivó.
Igual, si vuelvo otra vez en plena canícula, con las cascadas secas y la hierba estropajosa me llevo una decepción, no se. Pero las sensaciones y el recuerdo de esta primera vez ya no me los quita nadie.
Un abrazo.

Eduardo dijo...

Pues si David, un lugar de postal, muy chulo y con unos colores espectaculares, yo al igual que Pirene, me lo apunto, porque no conozco esta zona. Por cierto para sacar esas fotografías del agua, ¿con que parámetros de la cámara juegas?

David Naval dijo...

Hola Eduardo,
Pues sinceramente las fotos las hice en modo "Automático", no toqué ningún parámetro. En ocasiones saltaba el flash porque el bosque estaba oscuro.
Para que salga bien el efecto de "agua congelada" necesitarías usar un tripode y jugar con el tiempo de exposición pero para hacerlo correctamente yo creo que hay que perder tiempo y buscar una velocidad de obturación y una apertura adecuadas.
Saludos.

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