27 de junio de 2012,
Hoy teníamos
prevista una ruta circular con buenas vistas, sobre todo en la segunda mitad del
recorrido, como así ha sido. Pero en la parte final he alargado la excursión
ascendiendo al renombrado Col di Lana, escenario de cruentas batallas durante la Primera Guerra Mundial.
Me ha parecido una ascensión muy recomendable, interesante sobre todo para los
amantes de la
Historia Bélica.
Esta ruta,
por tanto, puede realizarse completa como yo la hice, o solamente la circular obviando la subida al
Col di Lana, como hizo Elena, o también subir al Col di Lana directamente desde
Valparola en sentido contrario, sin completar la circular. Cualquiera
de las modalidades elegidas desde luego merece la pena. Todo dependerá de
nuestras fuerzas o ganas de caminar.
Aparcamos en el Passo Valparola (2.192 m.), muy cerca del
Passo Falzarego. Allí mismo hay un Museo de Guerra que estaba cerrado cuando
nosotros estuvimos.
Comenzamos a
caminar junto al edificio del Museo descendiendo un poco, en dirección a un
pequeño lago. Tras bordearlo la senda comienza a ascender en dirección NW para
pasar a la vertiente norte del pequeño
macizo formado por el monte Settsass.
Una vez hemos
cambiado de vertiente, con buenas vistas sobre el Valle de San Cassiano y del
Macizo Sasso della Croce, comenzamos a caminar por una senda muy rocosa, con
algunos pequeños escalones.
Pasamos junto
a unas ruinas y veo unas cruces en un
alto, junto a la senda. Me
desvío ligeramente para visitarlas. Imagino que son cruces por soldados caídos
en esa zona.
Caminamos
despacio ya que el sendero es un poco tortuoso, al avanzar por el roquedo.
Cuando ya llevamos
unos 40 minutos caminando, el sendero comienza a descender y se interna por un
tramo de bosque de pinos, para salir poco después a un prado donde el camino de
nuevo comienza a subir.
Sobre la cota
2.247 m.
pasamos junto a un desvío que indica a la izquierda la subida al Monte
Settsass, que obviaremos, y a la derecha “Pralongia”, siendo esta la dirección
que seguiremos de momento.
Alcanzamos un
collado y cambiamos ahora a dirección SW. Se abren ante nosotros muy buenas
vistas del Macizo de Sella, el de Puez Odle, la Marmolada y todos los verdes
valles circundantes. Nos paramos un rato a disfrutar del espectáculo.
Continuamos
caminando, primero ascendiendo un poco y después bajando hacia una zona de
prados donde encontramos un cartel indicador con la leyenda “Sief”, que marca
rumbo SE. Seguimos esa dirección.
El sendero
comienza a subir de nuevo, pasamos una zona que es un auténtico caos de rocas,
aunque siempre encontramos marcas rojas y blancas que indican el camino a
seguir. Vamos bordeando los paredones oeste del Settsass, con algún sube-baja
hasta alcanzar un collado herboso donde hay una caseta (cota 2.286 m.) y una Cruz sobre
una loma.
Justo detrás
de la Cruz veo las cercanas cimas del Monte Sief y el Col di Lana. Hace buena
temperatura y vamos sobrados de tiempo, así que mientras Elena se queda
descansando yo me desvío para visitar estas montañas.
Camino rápido.
Toda la ladera de subida está plagada de trincheras en forma de ziz-zag.
Alcanzo la cima del Monte Sief (2.425
m.), donde descanso unos minutos. Al final de la agreste
cresta veo el más alto Col di Lana, que parece lejano, pero decido ir hacia
allí.
Para pasar de
una a otra cima el camino está equipado con sirga pasamanos y grapas en algunos
tramos. Primero hay que descender al fondo de una brecha que no es otra cosa
que el resultado de una enorme explosión provocada por una gigantesca mina
durante la
Gran Guerra. Literalmente hicieron volar parte de la cima del
Sief.
Bajo al fondo
de la brecha y luego vuelvo a subir por el otro lado, ayudado por algún tramo
de sirga y algún escalón, aunque sin dificultad alguna.
Después continúo
por el sendero marcado y paso junto a algunos huecos que parecen intentos de
construir otras minas o refugios. Después paso por unos puestos de vigilancia y
de tiro a modo de trincheras reforzadas con troncos de madera, en la parte
donde la pendiente es más pronunciada. Finalmente subiré al Col di Lana (2.462 m.) siguiendo la
senda reforzada con escalones de madera, para hacer la ascensión más fácil.
Durante la
subida me encuentro con una ¡víbora! que estoy a punto de pisar. Había leído
que en esta zona eran habituales, pero no imaginaba que me encontraría una.
Junto a la
cima del Col di Lana se encuentra una pequeña iglesia de madera. Las vistas
desde lo alto son impresionantes, tanto de los macizos montañosos aledaños como
de los profundos valles y todos sus pueblos. Realmente esta atalaya es un punto
estratégico.
Sin demorarme
mucho desando todo el camino y me reúno con Elena. Continuamos ahora el
recorrido que nos queda para completar la circular. Todavía
tendremos que descender un poco para luego volver a subir. Nos queda una última
sorpresa: el último trecho antes de regresar al coche discurre por el interior de
profundas trincheras. Unas están
construidas con piedra y otras con troncos.
Llegamos al
coche realmente contentos, ya que el tiempo ha acompañado y las vistas han sido
excepcionales.
- Desnivel + acumulado: 997 m.
- Horario total: 5,5 h.
- Distancia recorrida:16,5
km.
- Zona: Dolomiti d’Ampezzo- Le Tofane
Antes de cambiar de vertiente, un vistazo atrás, hacia el punto de inicio de la excursión
Al otro lado nos esperan bonitas vistas del Valle de San Cassiano y el Sasso della Crocce
Sasso della Crocce
Elena contempla el omnipresente Macizo de Sella, visible desde gran parte de los Dolomitas
También paramos para contemplar la Marmolada, que aparece más al sur
El Sief, Col di Lana y, más alejado, el Civetta
Progresamos pegados a las paredes del Settsass, mientras vamos completando la circular
Vacas rumiando con las siluetas del Civetta y el Pelmo en la lejanía
Desde la cima del Sief veo el Col di Lana. Seguiré la cresta hasta hacer cumbre
Las vistas hacia el Passo Giau tampoco desmerecen
Las fotos no hacen justicia, pero el panorama de verdes valles, pueblos y cumbres es espectacular
Trincheras cerca de Col di Lana
Iglesia junto a la cumbre del Col di Lana
Me bajo al Collado donde me espera Elena
Dos pequeñas marmotas. Hay muchas por todos los Dolomitas
Un tramo con sirga pasamanos cerca del final
El último tramo discurre por trincheras
Track del recorrido en google