LISTADO DE PICOS

miércoles, 16 de abril de 2014

Bergua, Cillas, Basarán, Iglesieta de los Moros, ruta circular

Senderismo por el corazón del Sobrepuerto

Salimos del pueblo abandonado de Cillas. El silencio envuelve las ruinas habitadas hasta hace pocas décadas y provoca una extraña sensación

13 de abril de 2014,

   Hoy venimos de Sabiñánigo por la nueva carretera. Llegando a Fiscal está la entrada al camping “El Jabalí Blanco”. Allí mismo veremos también el desvío a “Bergua”.
   Subiremos casi siete kilómetros por una pista “asfaltada”, aunque el bitumen debió de conocer mejores tiempos, a juzgar por los baches. Aparcaremos junto a la pista, sin entrar al pueblo.
   Ya caminando atravesamos Bergua mientras contemplamos la torre de la iglesia, algunas casas habitadas y las chamineras que rematan los tejados. Seguramente nos llamarán la atención un par de sólidas y antiguas construcciones en forma de torre con funciones defensivas.
   Enlazaremos a la salida del pueblo con la umbría senda, tapizada de musgo, que nos baja hasta las pasarelas que permiten cruzar los barrancos de la Pera y de Otal, allí donde ambos caudales se funden en uno solo originando el Forcos (aunque en algunos mapas el propio barranco de Otal se conoce como Forcos)
  Cruzamos la primera pasarela y giramos a la izquierda en dirección a “Basarán”. Comenzamos a ascender y al poco encontramos otro desvío a la izquierda señalizado como “Camino Solan de Arrás”. Se trata de una senda recientemente acondicionada. Viendo la maleza y la cantidad de troncos aserrados imagino que el trabajo de desbrozado ha sido ímprobo.
   Caminaremos por el bosque un buen rato, ascendiendo suavemente y dejando el cauce del Barranco de la Pera cada vez más abajo, cuyo rumor se escuchará entre el ramaje durante gran parte del trayecto.
  Al sur, al otro lado del barranco y sobre un altozano se dibuja el caserío de la población de Sasa.
  Justo cuando el calor aprieta y el bosque se diluye dando paso al matorral llegaremos a un cruce donde encontraremos una pequeña covacha que podría servir de improvisado abrigo. Un poco más adelante vadeamos un pequeño y amansado barranco donde podremos remojarnos si tenemos calor.
  La senda asciende un poco más, faldeando entre boj y erizón. El paisaje se va humanizando, aparecen muretes de piedra. Salimos a un alto y nos topamos con unas ruinas. Paramos a descansar junto a un tapial a la sombra. 
   Continuamos hacia el norte y enseguida llegamos a Cillas. Los esqueletos de las construcciones devoradas por la vegetación y el silencio crean esa extraña atmósfera que se percibe en los pueblos abandonados.
   Al oeste vemos la cercana población de Cortillas, con alguna casa restaurada. Por detrás sobresale el Monte Oturia, con ralas y diluidas manchas de nieve en sus laderas. Por el noreste asoman las altas y níveas cimas del Macizo de Monte Perdido: Las Tres Serols y las Tres Marías o Zucas.
   Salimos por el antiguo camino de Cillas, jalonado por muretes semiderruidos. Caminamos luego por una pista forestal, a la sombra del pinar. Llegamos a un cruce y torcemos a la derecha (Este) para descender hacia Basarán.
   Cruzamos esta población, otra vez ruinas de piedra oscura y silencio, y nos desviamos por la senda que baja hacia el Barranco de Otal.
   Más adelante otro cruce nos ofrece la posibilidad de regresar a Bergua por la orilla derecha del barranco. Nosotros preferimos obviar ese desvío y continuamos en dirección a “Escartín” para regresar por el otro lado del barranco.
   Contemplamos unas pequeñas cascadas que forma un barranco secundario antes de desembocar en el más caudaloso barranco de Otal. Un estrechamiento donde la corriente se acelera encajonada nos permite cruzar de un salto. Otra opción es descalzarse y cruzar caminando aguas arriba, por donde el agua baja más mansa.
  Paramos a comer junto a la refrescante orilla.
  Continuamos el resto del camino por la margen orográfica izquierda, por una entretenida senda que se abre paso por las vestidas laderas. Atravesamos barranqueras donde se forman armoniosas cascadas. Vemos algún desvío señalizado que sube hacia Escartín y Otal, pero nosotros continuamos río abajo, en dirección a Bergua.
   Finalmente el barranco se abre y llegamos de nuevo a las pasarelas, cerrando así este gratificante recorrido circular.
   Es temprano. Elena decide quedarse descansando a la sombra junto a las transparentes aguas en el agradable entorno de las pasarelas mientras yo subo a visitar la Iglesieta de los Moros. El sendero está bien indicado y gana altura por la falda del monte. El cartel indica 40 minutos pero subo al trote y en 15 minutos ya estoy arriba.
  Durante la subida veo Bergua, en la loma opuesta, al otro lado del barranco de Forcos.
  La Iglesieta de los Moros es un antiguo eremitorio de origen medieval. Contemplo las deterioradas pinturas que adornan el exterior y entro al interior de la cueva. Se accede agachado por una diminuta puerta de tan solo medio metro de alto. No llevo linterna así que hago un par de fotos con flash y vuelvo a salir.
  Bajo otra vez al trote y enseguida me reúno con Elena. Cruzaremos de nuevo las pasarelas y regresaremos por el sendero que nos devuelve a Bergua. No conocíamos esta zona pero nos ha encantado. Una vez más el Sobrepuerto nos ha sorprendido

  • Desnivel + acumulado: 830 m
  • Horario total: 6,5 h.  
  • Distancia recorrida: 17,7 km.



El curioso crismón "invertido" de Bergua. La imagen apropiada se obtendría reflejada en una espejo. ¿Despiste del cantero?



Chamineras de Bergua


Una Carlina sobre el dintel de una puerta de Bergua. Símbolo protector


Entrando a Cillas, por su camino jalonado de muretes


Barranco de Otal. El perro que nos acompañó todo el trayecto salta tras pensárselo un rato


Barranco de Otal, aguas cristalinas


Bonita cascada con musgo regresando hacia Bergua


Barranco de Otal


Las pasarelas de Bergua vistas desde la margen izquierda del Bco. Otal  (o Forcos)


Iglesieta de los Moros. Pinturas geométricas y con motivos vegetales


                                      Prímula acaulis                                   Hepatica nobilis




martes, 15 de abril de 2014

Collaradeta (2.729 m.)

Ascensión con esquís en ruta circular

Angel progresa por la canal que salva el zócalo rocoso. El "collar" que probablemente da nombre a estas cumbres

12 de abril de 2014,

   Hoy ascenderemos a la “hermana pequeña” de Collarada. Vistas desde el sur ambas cumbres presentan una fisonomía parecida. Collaradeta es más modesta en altitud (150 metros más baja), y el acceso a su cumbre por el norte presenta sin duda relieves mucho más amigables que su afamada vecina.

  Realizaremos una circular en sentido horario. Para salvar el característico zócalo rocoso sobre el que se alzan ambas cumbres ascenderemos por una canal que rompe la muralla por el lado oeste de Collaradeta. Bajaremos después por su vertiente este, por un collado que se abre entre Peña Nebera y Collaradeta.

   En compañía de Pachi, Angel, Isidro, Rafa y Luis subimos con dos coches hasta el Refugio del Cubilar de Espata (se necesita solicitar con antelación un permiso gratuito que concede el Ayuntamiento de Villanúa).

  Por un despiste aparcamos un par de curvas antes del Refugio (cota 1.630 m.). Como ya nos hemos calzado las botas decidimos subir con los esquís a la mochila el medio kilómetro que nos separa del Refugio del Cubilar (cota 1.690 m.)

   Junto al refugio nos calzamos los esquís. La nieve anda ya algo escasa pero todavía nos permite foquear sin problemas. Con rumbo Este progresamos por el fondo del barranco en dirección al Collado de Marañan o de la Espata.

   Pero no llegaremos al collado. Sobre la cota 1.880 m. nos desviamos por una barranquera que sube hacia el norte y que constituye una de las rutas de ascensión a Collarada.

   En la parte de arriba el paisaje cambia completamente. Nos encontraremos en un amplio anfiteatro, en algunos mapas denominado el “Cubilar de los Güeys”. Frente a nosotros se yergue la silueta de Collaradeta, alzándose por encima de las murallas que conforman el zócalo rocoso sobre el que reposan las cumbres de este calcáreo macizo.

   A la izquierda de la cumbre se vislumbra claramente una empinada canal de unos 150 metros de desnivel que rompe las murallas. Hacia allí nos dirigimos.

  La nieve está blanda, demasiado incluso, lo cual nos permite subir sin quitar esquís a pesar de presentar una pendiente fuerte en el tramo intermedio.

   Al salir de la canal, sobre la cota 2.400, encontraremos otro rellano. La cima de Collarada, que había permanecido oculta, se alza frente a nosotros bastante cercana.

   Cruzamos la planicie y ascendemos a un colladito llamado “Paso Abete” (cota 2.460 m.), que antecede al “Collado de Ip”, al cual no tendremos que llegar. Desde el Paso Abete giraremos a la derecha ascendiendo por una suave vaguada hasta ganar el Collado del Fraile (2.671 m.), en la vertiente norte de Collaradeta.

  Desde allí bastará con progresar por el fácil cordal hasta la cima de Collaradeta. Se pueden dejar los esquís un poco antes de la cima y ascender los últimos 20 rocosos metros a pie o bien hacer un corto flanqueo por el norte para llegar arriba sin descalzar esquís.

   Disfrutamos de las impresionantes vistas y hacemos las fotos de rigor. Amenaza lluvia y el cielo se pone negro por momentos, así que no perdemos mucho tiempo y comenzamos a descender de regreso al Collado del Fraile.

   Desde allí nos lanzamos ahora por nuestra derecha (Este) hacia el empinado collado que forman Collaradeta y la cercana Peña Nebera. Encadenando giros nos dirigimos a otra amplia canal que permite descender del zócalo rocoso de nuevo a la planicie.

   Esquiaremos con tendencia Este, en dirección al Sómola Bajo. La nieve está pesada y nos obliga a poner focas para remontar una pequeña loma pero con nieve rápida e intentando perder la menor altura no resulta necesario poner focas.

  Tenemos la cima del Sómola Bajo a tiro de piedra. Nos separan poco más de 100 metros de desnivel y estamos tentados de ascenderla.  Pero no hay “quorum” y decidimos dejarlo para otra ocasión.

  Disfrutaremos de un divertido descenso por el vallecito llamado “El Borreguil de Villanúa”, que baja directo hacia el Collado de Espata.

   Antes de llegar al collado nos tiramos hacia el fondo del barranco por donde foqueábamos hace unas horas, bajo las paredes de Punta Espata. Enseguida llegaremos al Refugio del Cubilar. Allí nos cargaremos los esquís a la mochila y en escasos minutos bajaremos por un atajo de regreso a los coches.

  • Desnivel + acumulado: 1.120 m
  • Horario total: 5 h. 40 min.  
  • Distancia recorrida: 12,3 km.



El fondo del barranco conservaba la nieve justa para foquear


Ya nos hemos desviado por la barranquera que sube hacia el "Cubilar de los Güeys"


A nuestra espalda quedan las paredes norte de "Punta Espata"


Al fondo del anfiteatro aparece nuestro objetivo, "Collaradeta". En la parte izda. se ve la canal por donde subiremos


Progresamos en dirección a la canal. Punta Espata y los Bacún van quedando atrás


La canal se empina en el tramo medio. La nieve está blanda y resbala


Poco a poco ascendemos trazando numerosas zetas


Llegando a la parte alta. A lo lejos se ve el Somola Bajo y nubes amenazantes


Saliendo de la canal


Vistas hacia la Pala d'os Rayos y Peña Retona por el Este


Peña Nebera se desploma abruptamente hacia el norte


Punta Escarra


Pala de Alcañiz y Peña Nebera


Luis llega a la cima de Collaradeta


Luis, Rafa y yo


Collarada y su característica cúpula cimera desafiando a las nubes


Tras descender esquiando nos aproximamos al Sómola Bajo para bajar por la ruta del Borreguil de Villanúa


Angel intenta esconjurar a las tormentas que se avecinan



Pachi descendiendo hacia el Collado de Marañán


Rafa contempla Collaradeta. Se aprecia incluso la canal por donde hemos ascendido hace un par de horas


Regresando al coche por un atajo






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viernes, 11 de abril de 2014

Vuelta al Midi con esquís

Ruta: Portalet – Col Soum de Pombie – Col Suzon – Bious Artigues – Col L’Iou

Iñaki de camino al Col de Suzon. Día nítido y muy caluroso

6 de abril de 2014,

   Hoy repito la Vuelta al Midi, esta vez en compañía de Iñaki. Hace justo un año hicimos un recorrido similar. En aquella ocasión alargamos la ruta regresando por el Col d’Anèou y ascendimos también a la cima del Soum de Pombie.
  Esta vez haremos la ruta “clásica”, aunque bordeando la “Pène de Peyreget”, que si bien supone un pequeño rodeo es un recorrido más seguro cuando hay riesgo de aludes. De hecho la ladera norte que sube directa hacia el “Lac de Peyreget” (camino habitual de verano) estaba barrida por un alud que había dejado la hierba al descubierto.
   Nos llevamos una sorpresa cuando al llegar al Portalet encontramos el paso cerrado. La carretera está cortada en la vertiente francesa por riesgo de avalanchas.
  Nos resignamos y aparcamos el coche en la misma frontera (cota 1.790 m.), lo cual supondrá alargar un poco la excursión. Bajamos esquiando hasta el puente que cruza el río en el fondo del valle. Un numeroso grupo de más de veinte personas ya está subiendo en dirección a Pombie.  
  Aprovechamos la magnífica huella que nos han abierto y alcanzamos el Col de Soum de Pombie (2.115 m.) en menos de una hora.
  Sin quitar pieles, por una nieve muy pesada e inconsistente hacemos el flanqueo que nos lleva hasta el Refugio de Pombie (2.032 m.) y luego remontamos hacia el Col Suzon (2.127 m.)
  Allí alcanzamos al grupo, que resultan ser montañeros de Manresa. A la par que nosotros vienen también tres montañeros vascos. Todos haremos el mismo recorrido y coincidiremos la mayor parte del recorrido.
   Bajamos ahora esquiando el largo trayecto que nos llevará hacia el embalse de Bious Artigues (1.423 m.). La nieve está blanda y los esquís deslizan despacio. El descenso no resultará por tanto “memorable”. 
   Atravesamos numerosos aludes que se han desprendido en los días previos de la cresta rocosa a nuestra izquierda. Intentando perder la menor altura posible hacemos un flanqueo para enlazar con el Col de Magnabaigt y continuar esquiando por el frondoso bosque de abetos que nos llevará hasta la presa de Bious Artigues.
  Hacemos un alto a la orilla del embalse y comemos un poco.
  Volvemos a poner pieles y continuamos nuestro viaje en dirección suroeste. El camino asciende muy suave por un bosque de hayas y desemboca después en un bonito y amplio valle con los Picos Casterau y Paradis recortados al fondo.
  Cruzamos el torrente por un puente y llaneamos un buen rato junto al río.
  La ladera que sube hacia el Lac Peyreget por el bosque de Arazures se muestra desnuda, barrida por un alud y con la hierba aflorando. Obviamos ese desvío, que es la ruta habitual en verano, y continuamos hacia el suroeste en busca de las Cabañas de Cap de Pount.
   Transitaremos ahora por un precioso bosque de viejos y tortuosos pinos negros. Aprovechamos la huella que ha abierto el trío vasco, ganando altitud suavemente serpenteando entre los árboles.
   Poco a poco iremos bordeando los paredones de la Pène de Peyreget y entraremos en un valle escondido que se eleva hacia el último collado del día. El calor es sofocante y cuesta abrir huella.
  El grupo de montañeros catalanes ha ascendido por un atajo y de nuevo coincidimos todos en esta última subida.
  Cada uno a su ritmo iremos alcanzando el Col de L’Iou (2.192 m.). Hacemos una última parada y quitamos pieles para descender hacia la frontera. A estas horas la nieve está como mantequilla y apenas desliza. Bajaremos sin hacer un giro.
   Al alcanzar el puente tendremos que volver a poner pieles para regresar al parking. Con cierta pereza y abrasados por el sol remontaremos los casi 100 metros de desnivel que nos separan de la frontera.
  Terminamos cansados pero muy contentos por el recorrido, los paisajes y el día tan soleado que hemos podido disfrutar. Desde luego es una ruta que no me importa repetir.
  • Desnivel + acumulado: 1.473 m
  • Horario total: 7 h. 45 min.  
  • Distancia recorrida: 21,9 km.



Foto cortesía de Iñaki. Al estar la frontera cerrada hay poca gente en el Circo de Anéou


Circo de Anéou. Pène de la Glère y el pico Canal Roya al fondo


Por el sur ya asoma la mole rocosa del Anayet


Midi


Llegando al Col de Soum de Pombie


Refugio de Pombie


Los restos de aludes de los días previos eran numerosos y extensos


Unos esquiadores bajan desde el Col de Suzon. Pic Saoubiste al fondo


De camino al embalse de Bious atravesamos otra zona con aludes recientes


Bious Artigues


Desde Bious se asciende suavemente por un agradable bosque


El río cuyo curso remontaremos atraviesa el hayedo


El Midi visto desde el norte. El camino de verano por el bosque Arazures ha sido barrido por aludes


Picos Casterau y Paradis siempre al fondo


Bordeamos cerca del río en busca del valle escondido que sube al Col de L'Iou


Midi al fondo. Subiremos dejando las paredes de la alargada Pène de Peyreget a nuestra izquierda


Abajo quedan las Cabañas de Lous Québottes


Ascendiendo por el bosque de pinos negros en busca del último collado del día


Foto cortesía de Iñaki. Midi, Pic Peyreget y el Col de L'Iou



Los tres montañeros con los que hemos coincidido llegan al Col de L'Iou



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