LISTADO DE PICOS

martes, 12 de febrero de 2013

Tarmañones o Pimindalluelo (1.974 m.)


Ascensión con esquís desde Escarrilla


Lomos venteados azotados por el viento dan paso a vaguadas repletas de nieve. Ambiente invernal

 (*) Nota: Si alguien encontrase unas cuchillas de esquí en las proximidades de la cima del Tarmañones rogaría se pusiese en contacto conmigo. Son bastante grandes y de color plateado.

9 de febrero de 2013,   

   Otro fin de semana algo revuelto, con vientos bastante fuertes y además algo gafado. Daniel rompió un esquí, Rafa perdió las cuchillas, Javi sufrió un fuerte tirón en la pierna (espero que al final fuera poca cosa) y a mi me dan un pequeño golpe en el coche, más bien un roce.

 Habíamos quedado en Escarrilla a las 9 de la mañana. Las cumbres están parcialmente cubiertas y cuando se abre un claro se intuye que el viento sopla con ganas por las fumarolas de nieve que se desgarran en las alturas.

   Por un momento pensamos en bajar a Panticosa y foquear cerca de las pistas pero viendo la cantidad de coches que van para allá se nos quitan las ganas. Más tarde  nos enteramos que cerraron la estación y el parking se colapsó.

   Animados por un pequeño claro de sol decidimos intentar la ascensión al cercano Tarmañones, una cumbre de poca dificultad que ya había ascendido otras veces con esquís, raquetas o andando.

   Con la débil esperanza de una mejoría en el tiempo decidimos dejar un coche junto al desvío de Sallent por si pudiésemos completar una travesía regresando por el Pacino. ¡Qué ilusos! Aquí comienza a gafarse la mañana.  Mientras Javi y yo nos acercamos a dejar un coche el resto del grupo sube por la estrecha carretera de Sandiniés hasta el punto de inicio de la excursión, apenas un kilómetro más arriba. El recorrido comienza por una pista a mano derecha. Como referencia veremos una nave justo en el desvío.

   Entretanto Javi y yo acabamos de cruzar el túnel de Escarrilla y nos encontramos que la carretera hacia Formigal está colapsada. Nos costará un buen rato llegar al cruce de Sallent para dejar un coche en un rellano junto a unas naves del Servicio de Protección Civil. La explanada está repleta de nieve y hielo. Aparca Javi como puede y regresamos con mi coche a reunirnos con el resto del grupo.

   Al poco de desviarme por la carretera de Sandiniés, en una curva me golpea otro coche que bajaba en sentido contrario. Menos mal que yo me había detenido para dejar pasar al otro, de esta forma los daños fueron escasos. Paramos para rellenar el correspondiente “parte de accidente” con el otro conductor.

  Tras estas vicisitudes nos reunimos con el resto del grupo y dejamos el coche en el escaso espacio junto al desvío de la pista, donde resulta complicado aparcar más de dos vehículos debido a la acumulación de nieve.

   Entre unas cosas y otras ya son casi las 10 y media cuando comenzamos a foquear. La pista llanea hacia el suroeste. Está limpia de nieve porque se utiliza como acceso a una granja. En apenas quince minutos pasaremos junto a las construcciones ganaderas donde varios perros ladran muy furiosos, con aspecto poco amistoso.

  A partir de aquí la pista se encuentra cubierta de nieve, con buen espesor. Rodeamos la granja por la izquierda al mismo tiempo que el camino comienza a ganar altitud dibujando un par de lazadas. Atravesamos luego un tramo arbolado por el llamado bosque A Silbiacha.

   La pista alcanza su cota más alta (1.430 m.) muy cerca de donde se encuentra el poste que marca el cruce con el GR que baja hacia Escarrilla. Allí encontraremos una cancela para el ganado. Tendremos que desviarnos hacia nuestra izquierda, abandonando definitivamente la pista que baja todavía unos cientos de metros hacia el barranco de Escarra antes de desaparecer definitivamente.

   Es en este punto donde a Daniel se le rompe la fijación trasera de un esquí. Resulta imposible la reparación ya que se ha partido una pieza metálica. No lo queda otro remedio que darse la vuelta y regresar al coche. Es una pena porque la excursión ya no será lo mismo sin Daniel. El resto continuaremos pero ya descartamos la idea de regresar por el Pacino para no alargar demasiado.

   A partir de este punto hay que seguir el GR que se dirige hacia el oeste, en dirección al Collado de Tarmañones, paso natural hacia el embalse de Escarra entre las cimas de Punta Cochata y el Pimindalluelo. Obviamente las marcas del GR están ocultas bajo el manto blanco con lo cual habrá que continuar intuitivamente, de la forma más lógica posible, en dirección al mencionado collado, que se adivina al fondo. La inconfundible y rocosa silueta de Punta Cochata se yergue en todo momento frente a nosotros como referencia.

  Conforme ganamos altitud cada vez se hace más penoso abrir huella. Continuaremos foqueando entre bojes y algunos rosales silvestres. En las zonas de sotavento se acumulan grandes cantidades de nieve pero en los lomos orientados al viento dominante ocurre lo contrario y se encuentran muy pelados, con la nieve barrida solo conservan una fina capa de hielo escarchado. 

Continuaremos ganando altitud suavemente. Vadearemos un pequeño barranco por donde discurre algo de agua. Ayudándonos de las ramas de un boj a modo de pasarela y poniendo a prueba nuestra “pasmosa” flexibilidad evitaremos mojar las focas en el pequeño torrente.

  Poco a poco nos iremos aproximando al collado, intentando siempre evitar las laderas más pronunciadas pues el riesgo de aludes es fuerte. Bastante antes de alcanzarlo, cuando la pendiente cede en una zona salpicada de pinos ralos, nos desviamos ligeramente hacia el sur con objeto de aproximarnos hacia la vertiente septentrional del Tarmañones.

  Conforme ascendemos la nieve se torna más dura y el viento azota con más fuerza. Pronto llegamos a un rellano colgado al norte del Pico Tarmañones (cota 1.800 m. aprox.). Desde aquí quedan algo menos de doscientos metros de desnivel para alcanzar la cima. Hay que superar una pala algo empinada y luego recorrer todo el lomo superior hasta la redondeada cima.

   Ponemos cuchillas en previsión de encontrar algún tramo helado. Sin apenas dificultades pero cada vez más zarandeados por el viento alcanzamos la parte superior de la rampa. Continuaremos después foqueando hacia nuestra izquierda, en dirección a la parte superior de unos cortados que caen hacia el rellano de donde venimos. Un par de pinos solitarios se alzan justo encima de las paredes.

  La pendiente no es muy pronunciada y no es difícil pero este tramo debe cruzarse con mucha precaución con nieve helada pues es un paso expuesto con importante caída. Por ello quizás es más recomendable no acercarse a los cortados y atacar la cima directamente tras superar la primera pala, con rumbo sur, sin desviarse nada a la izquierda. De hecho después bajamos esquiando por allí.

   Hemos progresado bastante despacio y son casi las 13:30 cuando alcanzamos la cima. Fuertes rachas de viento helador aconsejan no perder mucho tiempo en la cima. Me quito los guantes para hacer unas fotos y se me quedan heladas en un par de segundos sintiendo un dolor punzante en todos los dedos durante un buen rato. Mientras nos vamos reagrupando aparecen también los Kroketas, que subían detrás de nosotros. Aprovecho para enviarles un saludo desde estas líneas.

  Quitamos las pieles y preparamos los esquís, no sin ciertas dificultades por las constantes ráfagas. José María casi pierde las cuchillas arrastradas por el viento. Menos mal que karmelo estuvo atento y se dio cuenta. Rafa prefiere no quitarse la mochila no vaya a salir volando y se acomoda sus cuchillas bajo el anorak.

  En cuanto todos estamos preparados nos lanzamos ladera abajo peleando contra el viento. Hay que ir agachado para poder deslizar. En cuanto perdemos algo de altitud las rachas disminuyen y nos permiten esquiar con más comodidad. Llegamos a la rampa que precede al rellano y vemos un grupo muy numeroso de esquiadores detenidos allí. Descendemos hasta donde están ellos. Entre el grupo se encontraba también Ramiro, a quién igualmente envío un saludo.

  Rafa se da cuenta que ha perdido las cuchillas. Se le han deslizado bajo el anorak y con el ventarrón ni siquiera se había percatado. Si alguien las encontrase le agradeceríamos que nos lo hiciese saber.

   A partir de aquí, con el viento a nuestra espalda el descenso será más placentero. Algunos cortos tramos de nieve venteada dan paso a acumulaciones de nieve polvo. En caso de caída cuesta levantarse con esa nieve tan profunda.

   Tras pasar con precaución para no rayar las tablas por los tramos venteados llegamos al pequeño barranco donde cruzamos otra vez apoyándonos en el boj. Es aquí donde Javi sufre un tirón y comenzará a tener cada vez más molestias.

   Tras enlazar de nuevo con la pista, esta vez con la huella bien marcada tras el repetido paso de esquiadores, nos dejaremos deslizar hasta los coches donde Daniel nos espera desde hace un buen rato tras haber estado paseando por los alrededores de Sandiniés.


  • Desnivel + acumulado: 740 m
  • Horario total: 4,5 h. 
  • Distancia recorrida: 10 km

La pista, de un blanco inmaculado


Al fondo la zona de As Crampas, al otro lado del barranco de Escarra


Resguardados por la pista foqueamos relajados


Bea supera un pequeño ventisquero


Ambiente puramente invernal. Nubes y nieve barrida por el viento nos rodean


Salimos de la vaguada para acercarnos al rellano al norte del Tarmañones


José María llegando al rellano con algunas conocidas cimas a su espalda


Pepe llegando al mismo punto


y Bea


Subiendo la pala hacia el lomo final entre fuertes ráfagas


En la cima, bien abrigados


Bajando encontramos algunas laderas con abundante nieve polvo


Track del recorrido en Google







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miércoles, 6 de febrero de 2013

BTT Barranco las Almunias desde el Actur, ruta circular


Recorrido:  Actur-Expo-Via Hispanidad-Canal-Fuente la Junquera-Molino Solitario-La Plana-Barranco Almunias-Camino Cabras y Montañés-Camino Torrecilla-Ikea-Tercer Cinturón-Azud-Parque Tío Jorge-Actur

El Puente de Piedra y el Pilar desde la margen izquierda


3 de febrero de 2013,

   El domingo amanece muy ventoso. Salgo con la bici sin un plan concreto. Comienzo a pedalear por el carril bici desde el Carrefour del Actur en dirección a la Expo. Cruzo el río por el Puente del Tercer Milenio y rodeo la estación del AVE sin abandonar el carril verde.

   Enlazo después con Vía Hispanidad y subo hacia el Pirulí para buscar el camino del Canal Imperial. Continuaré ahora por la pista junto al cauce del canal en dirección al Parque Grande.

   Al llegar a la cuesta “arrancapedos” me desvío hacia la Fuente de la Junquera. Para evitar el asfalto recorro un buen trecho por la pista de tierra que nace detrás del Asador de La Junquera, por donde se accede al parking del restaurante, y que recorre una zona de campos y huertas. A la derecha, un poco alejado, se ve el Monasterio de Santa Fe.

  Atravieso Cuarte de Huerva y continúo hacia Cadrete buscando la pista que a mano izquierda sube hacia el Molino Solitario, un aerogenerador aislado ubicado en un alto que domina las ruinas del Castillo de Cadrete. Gano algo de altitud y veo que la torre del castillo ha sido restaurada, de lo cual me alegro porque estaba muy deteriorada.

   Desde el molino continuo por un sendero que me llevará a enlazar con la amplia pista que desde Cadrete sube a las Planas. La subida se hace dura con el cierzo, que sopla algo alocado. Cuando llego arriba descanso un poco en el mirador, agazapado tras el murete. Desde allí contemplo en la lejanía las cumbres nevadas de los Pirineos, que hoy se ven bastante nítidas.

   Tras la breve pausa sigo pedaleando por las Planas. Ahora llevo el aire en la espalda y pedaleo a gran velocidad llevado en volandas. Los aerogeneradores funcionan a pleno rendimiento, puedo oír el zumbido de las enormes palas girar a buen ritmo.

   Voy atento para no pasarme el desvío que marca el inicio del Barranco de las Almunias. Un montón de piedras desparramadas marca el comienzo del sendero.

   Disfruto ahora de la larga senda que recorre el barranco cuesta abajo. Al menos por aquí no sopla el aire. Me encuentro a algunos grupos de ciclistas subiendo e incluso a algunos corredores. Parece que cada día hay más afición a lo de correr por la montaña Voy despacio porque hay algo de barro y el firme está bastante resbaladizo y con algunos charcos.

  Una vez salgo del barranco giro a la derecha y subo por la pista de “Las Cabras” en dirección al “Montañés”. Un poco más arriba obviaré el desvío que sube a ese monte y proseguiré por una buena y rápida pista que pasa junto a una paridera hasta enlazar con el camino de Torrecilla.

   Con el viento a favor el cuentakilómetros avanza rápido pero cuando cambio la dirección para poner rumbo a Zaragoza me freno casi en seco. O sopla muy fuerte o yo estoy flojo.

   Tras subir la cuesta que llega a la Balsa de Agua, última subida por hoy,  paro a descansar y comer algo resguardado junto al talud de tierra.

   Luego continúo por la pista que va hacia Torrero por el Tiro de Bola. Para ir más protegido del viento cambio de opinión y decido atajar por el camino que baja hacia Puerto Venecia. Paso junto al IKEA y rodeo el cementerio para salir al carril bici junto al Edificio de la Policía Local.

    Desde allí continuaré por el carril del Tercer Cinturón hasta cruzar el río por el Puente de Gimenez Abad. Ya en plan de paseo continuaré aguas arriba por el parque lineal junto a la ribera del río. Para finalizar me desviaré por el Parque del Tío Jorge para regresar al Actur y cerrar el círculo.

  • Desnivel + acumulado: 700 m
  • Horario total: 4 h. 15 min. 
  • Distancia recorrida: 60,4 km
  • IBP Index: 86 BB


Puente del Tercer Milenio y Torre del Agua al fondo


Almendros en flor


Monasterio de Santa Fe


Castillo de Cadrete


Senda del Barranco de las Almunias


Arco en el Barranco de las Almunias


Los leones del Puente de Piedra y el Pilar


Track del recorrido en Google






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lunes, 4 de febrero de 2013

Toronzué (2.263 m.), Tozal de las Planas (1.966 m.) y Monte Torcedor (1.914 m.)


Ascensión con esquís desde el Túnel de Cotefablo

El Toronzué , una gran atalaya desde donde observar multitud de cumbres en una panorámica de 360º

29 de enero de 2013,

   La cima del Toronzué ofrece una ascensión sencilla con esquís y también puede realizarse con raquetas, como hicieron dos de los integrantes de nuestro grupo. No se debe esperar una esquiada memorable ya que hay un gran trecho de pista con algunos sube-bajas y se pasa además por un par de cotas intermedias que interrumpirán el descenso esquiando, pero todo ello se compensa con las vistas que se nos ofrecen desde la cima y es un destino apropiado cuando hay riesgo de aludes. Es una ruta recomendable para los que se inician al esquí de travesía. El problema es que no siempre tiene suficiente nieve.

   Viniendo de Biescas dejaremos el coche en el aparcamiento que hay nada más cruzar el túnel de Cotefablo (1.420 m.).

   La explanada está repleta de vehículos militares que han venido a hacer prácticas por la zona del Pelopín con lo cual nos cuesta encontrar espacio para poder aparcar.

   Comenzamos a foquear por la pista que sale justo al lado de un gran silo de sal y que sube por una ladera vestida de pinos encima del túnel. La primera parte del trayecto, hasta el collado del Puerto de Cotefablo, coincide con la ruta habitual para ascender al Pelopín y el Erata. Me sorprende la existencia de una pista pues yo recordaba haber utilizado siempre una estrecha senda que subía más directa.

   Una vez alcanzamos el Puerto nos desviamos a la derecha (Norte) y dejamos a nuestra espalda la concurrida ruta hacia el Pelopín hacia donde se dirige la mayoría  de excursionistas. A partir de ahora caminaremos solos y no encontraremos a nadie durante el resto del recorrido.

   Frente a nosotros veremos un cercano poste de alta tensión y por detrás se adivina la larga pista que tendremos que recorrer. Al fondo se distingue muy blanca y con suaves relieves la cima del Toronzué, nuestro objetivo. Por detrás de ella se alzan las escarpadas cumbres de la Sierra de Tendeñera, muy cargadas de nieve.

   La pista es bastante llana y apenas gana desnivel llegando incluso a perder algo de altura en algunos tramos. A nuestra derecha veremos ya bastante abajo la carretera que se dirige hacia el Valle de Broto.

   Tras recorrer un par de kilómetros y alcanzar el llamado “Collado de Gabardos” se nos ofrecen dos posibilidades: continuar por la pista que va girando hacia el Este o abandonarla y acometer directamente la subida al Monte Torcedor por la loma que tenemos frente a nosotros.

  Yo voy un poco adelantado y opto por continuar por la pista. Daré un rodeo pero la subida es más tendida. El resto del grupo enfila directo por la loma, atravesando una ladera salpicada con algunos pinos. Nos reunimos casi a la par en las proximidades del Monte Torcedor (1.914 m.), una redondeada cima desde la que vemos hacia el norte y todavía bastante lejos la blanca cima del Toronzué, separada todavía por otra cota intermedia.

   A partir de aquí seguiremos por el cordal, siempre hacia el norte. A nuestra izquierda nos acompañará casi hasta la cima una pequeña valla de alambre espino, que parece delimitar las zonas municipales de pastos.

  Tras una breve bajada siguiendo el contorno del relieve ascendemos enseguida a una segunda cota denominada Tozal de las Planas (1.966 m.). Desde aquí nos espera otro descenso a un collado intermedio y por fin la ascensión definitiva hasta la cumbre del Toronzué.

   Hace mucho calor y no sopla nada de viento con lo cual el repecho final se hace cansado, casi asfixiante, debido al efecto horno provocado por el reflejo del sol en la nieve.

  Alcanzamos la cima pasada la una del mediodía. Hay buena visibilidad y al suroeste se llega a ver con bastante nitidez el Moncayo. Observando en sentido horario podremos atisbar también Peña Oroel, las cumbres del Sobremonte de Biescas, la parte oriental de la Sierra de la Partacua asomando al Oeste, el cercano Bachesango bien cubierto de nieve, las cercanas y altivas cumbres de la Sierra de Tendeñera y Otal, que se alzan justo al Norte y nos harán doblar el cuello hacia lo alto para contemplar sus perfiles.

   Y si continuamos observando hacia el Este encontraremos algunos tresmiles del Macizo de Monte Perdido, con los Gabietos y el Taillón asomando por encima del vecino Mondeniero. Y el Cotiella, el Turbón y Peña Montañesa en la lejanía pero con sus  siluetas bien definidas. Hacia el Sur, completando la panorámica circular, veremos las ya mencionadas cumbres del Pelopín, abarrotada de montañeros diminutos como hormiguitas, y el Erata un poco más a la derecha, y también el Tozal de Guara adivinándose en la lejanía, a meridión.

    Estando en la cima se oye algún alud que se desprende de las verticales paredes de la Sierra de Tendeñera. Los sonidos en la montaña son sordos y reverberantes. Cuando los ecos se disipan, de nuevo el silencio. Es contradictorio, pero podría decirse que cuando no sopla nada de viento en las cumbres se escucha el silencio.

   Tras comer y hacer unas fotos comenzamos el descenso. Disfrutaremos esquiando la bajada hasta el primer collado que nos separa del Tozal de las Planas. A partir de aquí realizaremos algunos flanqueos para evitar ascender a las cotas intermedias y alcanzar la pista sin tener que “remar”. Los que van con raquetas tendrán que volver a atravesar dichas cimas para evitar la incomodidad que supone caminar lateralmente por laderas empinadas.

  Alcanzada la pista no nos quedará otra que remontar algunos trechos a base de bastones y fuerza de brazos hasta alcanzar de nuevo el Puerto de Cotefablo. Desde aquí acortaremos por un tramito de bosque, jabalineando un poco, para desembocar de nuevo en la pista desde donde nos dejaremos deslizar hasta el aparcamiento.

  Terminaremos la excursión compartiendo comida y tomando unas cervezas con patatas fritas y un delicioso roscón de San Valero con nata fresca de postre que ha traído Daniel. Otro agradable día de montaña y buena compañía sin duda.

  •  Desnivel + acumulado: 950 m
  • Horario total: 5 h. 
  • Distancia recorrida: 13,5 Km.


La cima del Toronzué, con sus suaves contornos, protegida de los vientos del norte por la Sierra de Tendeñera


La pista de aproximación hace algunos sube-bajas


Por el cordal llegando al Tozal de las Planas


Repecho final, con nada de viento y mucho calor


Suaves relieves


Al sur quedan las más concurridas cimas del Pelopín y Erata


Cotiella, Turbón y Peña Montañesa por el Este


Cada uno a su ritmo iremos alcanzando la cima del Toronzué


Nos bajamos. Los raqueteros van delante para que luego no se descuelguen


Daniel y Victor, durante el flanqueo de las cotas intermedias


Track del recorrido en Google






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jueves, 31 de enero de 2013

Erata (2.003 m.)


Ascensión con esquís desde Espierre

Hacia el norte se distinguen las cimas del Bachesango y del Toronzué, donde ascendimos dos días más tarde

27 de enero de 2013,    

   Este domingo hemos quedado para ascender al Erata con esquís por su vertiente oeste saliendo desde la pequeña población de Espierre. Queremos aprovechar la buena innivación en cotas bajas tras las recientes nevadas y elegimos esta sencilla cima con escaso riesgo de aludes.

  A las ocho de la mañana salgo de Panticosa, llueve a cántaros. Sabíamos que el tiempo empeoraba a partir del mediodía pero parece que la borrasca se ha adelantado.

  Al llegar a Biescas, nuestro punto de reunión, la lluvia va remitiendo. Daniel y Rafa nos confirman que en Jaca también llovía. Por un momento nos “tememos” que terminaremos comiéndonos un par de huevos fritos mientras vemos llover por la ventana. Pero ya que hemos venido hasta aquí decidimos subir a Espierre e intentarlo.

   Continuamos por la carretera del Cotefablo hacia Gavín y antes de llegar al pueblo nos desviamos a la derecha por la estrecha pista asfaltada que sube hacia Barbenuta y Espierre. El desvío está  señalizado y coincide con la entrada al Camping de Gavín. La última vez que subí por aquí recuerdo que la pista era de tierra.

   Llegamos a Espierre (1.230 m.) y nos encontramos que no hay sitio para dejar los coches. La quitanieves ha limpiado la carretera justo hasta donde empieza la pista de tierra y los pocos espacios que hay en los arcenes ya están ocupados por vehículos. Analizamos la situación, tenemos que buscar espacio para tres coches nada menos, algo poco sencillo si tenemos en cuenta que también hay hielo. Tras elegir las posibles ubicaciones sacamos las palas de las mochilas y comenzamos a abrir huecos intentando no obstaculizar el paso hacia la pista.

   Tras palear un rato logramos por fin “encajar” los coches en los agujeros que hemos ganado a la nieve. Ya hemos entrado en calor. Hemos descubierto incluso la utilidad de llevar la pala en la mochila. Además el tiempo ha mejorado. Ya no llueve y tenemos buena visibilidad. Alentados por esta ventana de buen tiempo nos preparamos sin demora y comenzamos a foquear.

  Da gusto salir desde el mismo coche con los esquís puestos. Los primeros kilómetros tendremos que seguir la larga pista que se dirige hacia el Este,  directamente hacia las faldas del Erata, cuya cumbre se distingue a lo lejos.

   Durante medio kilómetro seguiremos las rodadas de un todoterreno. Cuando estas desaparecen nos encontramos la huella de unas raquetas que nos acompañarán durante un par de kilómetros hasta la ermita de San Juan. Uno pensaría que se trata de una borda, pues tal es el aspecto que presenta, con una planta simple y rectangular. Parece haber sido restaurada en fechas recientes. Carece de ábside, de torre y de ornamentos. Me asomo al otro lado, a la fachada sur, y descubro una bella puerta con arco de herradura, quizás la única prueba de que estamos ante un templo.

   Continuamos por la pista. A partir de ahora tendremos que abrir huella. Habremos recorrido algo más de un kilómetro adicional cuando el camino se decide a ganar altitud y hace un par de lazadas. A nuestra izquierda, sobre el cercano cordal se adivina un poste indicador y hacia allí nos dirigimos, abandonando ya la pista. El poste marca el cruce de caminos que llevan a Yésero y Otal por el GR15. Nosotros continuaremos de momento en dirección a Otal, ascendiendo por el lomo divisorio siempre hacia el Este.

   Cruzaremos un par de masas de vegetación, muy pequeñas, compuestas principalmente de pinos que pueblan las laderas que suben por el norte desde Yésero y continuaremos ganando altura por las proximidades del cordal, con la cumbre del Erata visible al fondo y a nuestra derecha.

   Cuando nos aproximemos al pico haremos un corto flanqueo evitando al antecima que se alza al norte del Erata, creo que lo llaman Pico Yésero. De esta forma confluiremos directamente con el collado que viene del Puerto de Otal, a escasos metros ya de nuestra cima.

   Llevamos dos horas y media de excursión cuando alcanzamos el vértice geodésico en la cumbre. Un poco más al sur, bastante cerca y a una cota sensiblemente inferior, se aprecia la pequeña ermita de San Benito, reconstruida en su totalidad hace muy pocos años, pues de la anterior solo se conservaban escombros.

   Estando en la cumbre comienza a soplar un viento frío y el horizonte se cubre rápidamente. Esta vez parece que la borrasca viene de verdad. No queremos tentar más a la suerte, así que decidimos bajar lo antes posible. Regresaremos sobre nuestras huellas. Nos tememos que por la pista tendremos que “remar” pero para nuestra sorpresa pudimos dejarnos deslizar sobre los esquís casi sin esfuerzo la mayor parte del tiempo, gracias en parte a la buena huella que a modo de trinchera fuimos abriendo durante la subida.

   En apenas una hora ya estamos de nuevo en Espierre, justo cuando la lluvia comenzaba de nuevo a arreciar.

  •  Desnivel + acumulado: 770 m
  • Horario total: 4 h. 
  • Distancia recorrida: 13,5 Km.



Tras "abrir" huecos para aparcar, junto a la iglesia de San Esteban (Espierre)


La visibilidad mejora y vemos la cima del Erata por encima del caserío de Espierre


Daniel por el cordal con el valle de Biescas al fondo


Ermita de San Benito, al sur de la cima del Erata


Al otro lado del valle donde se enclava el pueblo de Otal vemos el cordal del Pelopín al Monchoya (o Manchoya)


En la cima del Erata el tiempo empeora rápidamente y nos preparamos para bajar


Track del recorrido en Google





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jueves, 17 de enero de 2013

Pico del Aguila (1.620 m.)


En la cima del Pico del Aguila no hay visibilidad y los pinos ofrecen esta estampa invernal


13 de enero de 2013,    

   El domingo me despierto sobre las 07:30. Me asomo a la ventana para ver los efectos de la nevada que anunciaban durante la noche. Todavía no ha amanecido pero el suelo y los tejados aledaños se ven cubiertos por un manto blanco uniforme. En la lejanía veo el resplandor de los focos de las quitanieves que avanzan lentamente por la carretera de Sandiniés.

   Con las primeras luces de la mañana llega más nieve. Hacia el norte se ve muy oscuro y por la carretera general no circula ningún coche. Viendo el panorama pienso que es mejor opción coger el coche y adelantar el regreso a Zaragoza parando a mitad de camino para visitar el socorrido Pico del Águila, una modesta cumbre en el extremo occidental del Parque Natural de Guara, ubicada junto a Arguis y que ofrece una sencilla y agradable ascensión.

   Esperamos casi hasta las 10 de la mañana para que las máquinas despejen bien la carretera y nos vamos para allá. Hacemos una breve parada para comprar unos bombones en Chocolates de la Abuela, en Hostal de Ipiés. A quién le guste el chocolate no puede dejar de visitar esta tienda, ¡qué rico y cuantas variedades!

   Tras cruzar los túneles de Monrepós nos desviamos hacia Arguis y aparcamos  junto a la Hospedería, justo al lado de la presa del embalse (965 m.).

   Creo que hemos acertado viniendo aquí porque la montaña está cubierta de un manto de nieve recién caída y hay buena visibilidad, excepto en la cumbre, que está escondida bajo una boina de nubes.

   El sendero es muy fácil de seguir con lo cual no me explayaré mucho. Basta con cruzar por debajo de la carretera nacional, bajo el puente por donde entran los coches a Arguis y allí mismo, junto al guardarraíl, veremos un cartel indicador con la leyenda “Pico del Águila 4,7 km.”.

  A pesar de ser una sencilla excursión la nieve le da un toque muy especial y nos da la impresión de caminar por un bosque mucho más septentrional. Toda la vegetación está cubierta de grandes bolas como de algodón blanco y el sendero acumula unos centímetros de nieve fresca y mullida.

  El primer tramo sube por un pinar haciendo grandes lazadas. Al salir del bosque la senda se dirige hacia el Este, dejando abajo el barranco “Castil de Villas” que quedará a nuestra derecha. Algunos buitres nos sobrevuelan a pocos metros. Desde esta parte ya veremos al fondo, en lo alto y a nuestra derecha las antenas que pueblan el vértice de este Pico. Nosotros no pudimos verlas porque la cima continuaba tapada por las nubes. Mejor.

  En el último tramo el sendero gira en dirección sur internándose de nuevo en una masa arbolada, con pinos, carrascas y bojes. Desembocaremos finalmente en la pista asfaltada que sube hasta las antenas, a escaso metros de dichas instalaciones.

   En la cima no hay visibilidad. Las vistas ya las conocemos de otras ocasiones, hace fresco y da la impresión de que no va a despejar, así que decidimos emprender el regreso por el mismo camino. Estamos contentos de haber podido aprovechar la mañana visitando esta modesta montaña vestida de blanco.

  • Desnivel + acumulado: 651 m
  • Horario total: 3 h. 23 min. 
  • Distancia recorrida: 9,8 Km.


Inicio del sendero


Ganamos altitud y dejamos abajo el embalse de Arguis


Un pequeño tramo de sendero desprendido tiene una cadena para ayudarse pero no tiene ninguna complicación


Nieve Algodón


El sendero llanea junto a Punta Vinaza


Pinos retorcidos


Junto a la cumbre


Elena observa un buitre con el embalse de Arguis al fondo


Track del recorrido en Google



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