LISTADO DE PICOS

jueves, 30 de mayo de 2013

Puchilibro (1.595 m.), circular desde Rasal



Por la cresta que baja desde el Puchilibro hacia las antenas

26 de mayo de 2013,

  Hoy dejamos los esquís y retomamos el senderismo. Teníamos marcada una salida con los amigos/as de "Montañera, a tus montañas" y "Pirineos, Montañas y Hombres" y Elena tiene ganas de caminar, así que este domingo quedamos en Arguis para realizar una ruta por el poco frecuentado pero sorprendente valle del río Garona, afluente del Gállego.

  Tras las presentaciones tomamos un café en el bar la Foz y luego nos desplazamos hasta la localidad de Rasal (altitud 711 m.), que está a unos 17 km. siguiendo una estrecha carretera asfaltada que hacia el oeste comunica con el embalse de la Peña.

   Tenemos previsto realizar una ruta circular en sentido horario, ascendiendo al Puchilibro aproximadamente a mitad de recorrido.

   Aparcamos junto a la carretera y comenzamos a caminar cruzando el río Garona en dirección sur. Veremos un poste que indica “PR-HU 109 Aniés”. El primer tramo transita por una pista junto a unos huertos y luego enlaza con una senda en las proximidades de la Ermita de la Virgen de los Ríos (825 m.).

   No llevamos ni media hora de camino cuando ya paramos a almorzar aprovechando la visita a la ruinosa ermita, cuya techumbre está desmoronada. Y pensar que normalmente no suelo comer nada hasta que llevo al menos 1.000 metros de desnivel, más que nada porque uno no ha hecho gana. Pero, como siempre se ha dicho, “allá donde fueres…haz lo que vieres”,  y la verdad que los embutidos variados, quesos y otras pitanzas entraron generosamente acompañados del vino fresco.

  Tras el breve descanso y con el buche lleno continuamos caminando. La senda sube suavemente pero sin descanso por las laderas septentrionales de la Sierra Caballera. Me llama la atención la cantidad de especies diferentes de arbustos y árboles que coexisten, algunos habituales de climas más húmedos. Yo esperaba un paisaje básicamente de pinos, erizones y aliagas y para mi sorpresa caminamos por un vergel.

   Pol y J.M. nos van instruyendo con algunos nombres, tanto en su versión aragonesa como castellana: mostajos, seneras, serbales, encinas, bojes, quejigos, robles, tejos, fresnos, álamos, pinos, enebros, abetos, incluso hayas veremos al final del recorrido en los recovecos más umbríos de los barrancos. Y también flores como las prímulas, hepáticas, ranunculáceas, alguna orquídea incluso. Qué pena tener tan poca memoria para retener los nombres, enseguida se me olvidan.

  Sin darnos cuenta ganamos altitud y nos acercamos al cordal del monte, donde la vegetación se hace más rala y predominan los arbustos resistentes como el erizón y la aliaga. De vez en cuando hacemos un alto y nos damos la vuelta porque a nuestra espalda tenemos vistas cada vez más amplias de la cadena pirenaica, perfectamente definida entre un cielo azul sin nubes y las cumbres nevadas que dibujan las reconocibles siluetas de peña Forca, Bisaurín, Aspe, Collarada, La Sierra de la Partacua, La Sierra de Tendeñera, el Macizo de Monte Perdido, Bachimala, Posets, Cotiella y el Turbón, tal es la cantidad de montañas que se divisan desde este mirador excepcional.

   Sobre la cota 1.400 m., alcanzada ya la parte alta de la sierra, enlazaremos con una pista. Recorreremos unos kilómetros por las faldas meridionales, ahora con estupendas vistas hacia la enorme planicie de la Hoya de Huesca. A lo  lejos destellan las aguas azules del embalse de la Sotonera y en el horizonte se aprecian las todavía blancas cumbres del Moncayo.

  Caminamos hacia el oeste, casi llaneando. Nos cruzamos con algunos ciclistas que están compitiendo en alguna prueba de BTT. Abajo, asomando entre el pinar a nuestra izquierda, podemos contemplar mientras caminamos el Castillo de Loarre.

   Llegamos a un desvío señalizado donde arranca la senda que sube hacia la cima del Puchilibro (cota 1.355 m.). Algunas deciden continuar paseando por la pista en dirección a las antenas de telefonía y el resto decidimos salvar los poco más de 200 metros de desnivel que nos separan de la cumbre. Merece la pena subir porque el recorrido es ameno, asciende por una fácil cresta con muy buenas vistas.

  En media hora alcanzamos el vértice geodésico. Contemplamos una vez más hacia el norte la espectacular cordillera pirenaica. Por el oeste se llegan a apreciar las aguas del pantano de La Peña. Sobre nosotros, a escasos metros, sobrevuelan varios parapentistas a quienes saludamos e incluso intercambiamos algunas palabras con ellos.

   No perdemos mucho tiempo porque nos están esperando. Bajaremos ahora hacia el oeste por la arista que se dirige directamente al collado donde se emplazan las antenas. Ya casi al final de la arista encontramos un espolón de unos 5 o 6 metros que hay que destrepar. Es fácil pero siempre existe el riesgo de una caída. Por ello recomendaría a quien no quiera complicarse que siga la senda que transita al sur de la arista, hacia la vertiente de Loarre. Se pierden unos pocos metros de desnivel pero seguramente se llega más rápido y sobre todo, más seguro, a las antenas.

   Una vez nos hemos reagrupado comenzamos el regreso hacia Rasal. Cambiamos de vertiente y comenzamos a descender por buenas sendas que recorren el norte de la Sierra de Loarre, bordeando el Puchilibro. Haremos una larga parada para comer y charrar plácidamente en un pequeño prado tumbados en la hierba y luego continuaremos el resto del trayecto, atravesando el paraje de La Foz, inmersos en un frondoso bosque repleto de variadas especies vegetales.

  Llegaremos al pueblo tras ocho horas de actividad, a un ritmo tranquilo y sin prisas. Todavía haremos un alto en el bar de Arguis para tomar una cerveza en la terraza y prolongar un poco más esta agradable jornada. Nos despedimos y cada cual regresa a su población. Tras un fabuloso día soleado comienza a llover de vuelta a Zaragoza. Desde luego el día ha sido redondo.

  • Desnivel + acumulado: 1.110 m
  • Horario total: 8 h. 
  • Distancia recorrida: 20,9 Km.

(*) Pinchar aquí para leer la crónica "puchilibriana" en clave de humor de J.M.
(**) Pinchar aquí para leer la crónica de Pirene


Cruzamos un arroyo antes de llegar a la ermita de la Virgen de los Ríos


Cuatro de nosotros nos desviamos por el sendero hacia la cima del Puchilibro


Loarre y su Castillo


La subida por la fácil cresta es entretenida y con buenas vistas


Macizo de Monte Perdido al completo, desde los Gabietos a Punta de las Olas


Parapentes a pares sobrevuelan la Sierra de Loarre


Cima del Puchilibro, buen mirador de la cordillera pirenaica desde el Sur


Continuamos ahora en dirección a las antenas para bajar hacia Rasal y completar la ruta circular


Aliagas en flor. Vegetación muy variada y sorprendente durante todo el recorrido


Track del recorrido en Google




6 comentarios:

JonyMao dijo...

Una vuelta muy bonita y unas fotos fantásticas, David.
Y no te creas, que no está tan mal eso de almorzar al poco de empezar jajaja.
Saludos

J. M. N. dijo...

Vaya fotos chulas David!
Fue un día magnífico con una compañía magnífica. Efectivamente, fue un día redondo.
Hasta la próxima que coincidamos...

David Naval dijo...

Gracias Jony,
Si, lo de almorzar y charrar a la sombra de un fresno tiene su cosilla también. Es placentero y relajante.

Hola J.M.
Ya ves, como iba detrás, pues todas las fotos por la "retaguardia", je, je.
La pena que hice algunas de flores y no me funcionó la macro y quedaron muy borrosas.
Nos vemos en otra, desde luego.

Saludos!!

Pirene dijo...

¡MUY BIEN LAS FOTAZAS! súper chulas, oyes. La próxima te dejo que me saques ;)

Repetiremos ¡si!, te prometo que la parada del almuerzo la próxima vez será más hacia las 11 que es la hora buena (según Bonito del Norte es la hora del amaiketako o algo así).

¡Ale pues!

David Naval dijo...

Hola Pirene, pues vale, a las 11 el amaiketako ese la próxima vez.
A ver si hay más variedad en las fotos, que al final ha sido Pol el único que sale :-).
Un abrazo.

Jorge dijo...

Que bonita salida y que vistas de Monte Perdido.

Un abrazo

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